viernes, 16 de abril de 2010

Graffittis (Cuento - Ciencia Ficción)


Furiosas e incomprensibles ráfagas de viento y lluvia sacuden el viejo cartel de neón titilante. La intermitencia de colores azulinos y púrpuras dan un sugestivo ritmo con cadencia hipnótica a la entrada del bar de fluidos.

MOR73 ingresa observando con curiosidad antropológica las puertas batientes de plexiglás, que a pesar de su antigüedad, su sensor aún es capaz de leer la identificación del detective semántico. La mueca que se desprende del rostro de MOR73 parece una sonrisa al escuchar la voz femenina y latosa de bienvenida.

- Bu, Bu, enas nochhhhhes, Detckkkkktive.

La data desplegada en su retina evalúa con confianza el tipo de desperfecto técnico que provoca el tartamudeo sintético del recibidor electrónico del lugar. Tres diagnósticos concluyen en el motivo: “Bugs de programación que corrompen el módulo lingüístico de la puerta batiente”. Estos hackers no se cansan, pensó…

El perito de genomas le acerca un informe de muestras recogidas en la escena del crimen donde los tres robots obreros fundieron sus chips neuronales. Los análisis preliminares responden otra vez con el patrón de una serie de actos terroristas generados por humanos, o por cyborgs con mayor porcentaje de tejido orgánico que de módulos de potenciación electrónicos. De nuevo… Los mismos, pensó MOR73.

Con precaución puso su pie izquierdo en la baldoza sucia de aceite neural que regaba el piso con su tinta verdosa. La videocámara de seguridad de ese antro hace años que no funcionaba, pero no necesitaba ver video para ilustrar lo que habría pasado. La mirada hacia el espejo ya anticipaba que encontraría un graffitti escrito en tinta roja retroluminosa.

Miró antes a los ojos vacíos del robot perito de genomas, que lo observaba desde la distancia que otorga la jerarquía deMOR73… y también con un aparente desinterés. MOR73 inspiró profundo, infundiéndose valor, y posó su vista y su atención en las palabras escritas en irregulares trazos sobre la superficie reflectante del espejo OLED.

Leyó con un desinterés clínico, forzándose a no caer en análisis lógicos que aquella frase pudiera provocar en el implante cibernético de su cerebro, quizá quería evitar una catarsis de violencia que lo obligara a destrozar a los robots que investigaban en la habitación. La frase es similar, en criterio, a las encontradas en los crímenes anteriores:

El amor: Elíxir energético que es veneno y antídoto. Es escaso pero intenso. Inspira lo más bajo y lo más elevado de los seres. Es eterno, inconstante, ubicuo e invisible... casi, casi como el odio...”

Nuevamente MOR73 siente el cansancio que produce el conflicto intelectual de las palabras… Y el deseo de abandonar de una vez por todas las actividades de investigación en el escuadrón semántico de la Fuerza vuelven a manifestarse de manera cada vez más intensa.

Los atrofiados rasgos filosóficos de su otrora cerebro humano le dejan preguntar, aún, preguntas ingenuas. ¿cómo una simple frase hace estallar una sofisticada unidad de proceso de robots fabricados para tareas tan disímiles? Estos eran robots obreros, diseñados para ejecutar actividades pesadas en la construcción de autopistas cuánticas, pero la semana anterior les pasó lo mismo a trece cyborgs de investigación científica… unidades de proceso de infinitos cálculos que trabajan con partículas subatómicas 24 horas al día. Acostumbradísimos a la sobrecarga de operaciones… El arma homicida fue un antiguo poema haiku:

Vos que no estás.
En el aire y la luz,
te siento siempre.

¿Es la métrica de las palabras o las letras que activan un virus que pueda haber hackeado los firewalls criptográficos de los robots? .

¿Hay logaritmos escondidos en la combinación tipográfica y en la composición química de la pintura usada? ¿o es una rutina de saturación de operaciones lógicas de los chips, donde la curiosidad que despierta el ritmo o el significados de esos versos produce loops infinitos que no provocan respuestas de reacción lógicas o comprensibles en las máquinas?

Hay admiración en cierto modo, en el ambiente policial, por esos innumerables grupos de humanos no potenciados que desarrollan esas actividades subversivas en distintas zonas de las metrópolis corporativas. La falta de accesorios de potenciamiento intelectual electrónico los hace seres difícil de manipular y conservar en los nuevos tejidos sociales corporativos. Son admirados porque han creado la única arma que es imposible de decodificar y desactivar por las máquinas, y que sólo es posible de diseñar con cerebros orgánicos que procesan flujos de datos relacionados a emociones y experiencias que las máquinas no tienen incorporadas, ni saben cómo hacerlo.

MOR73 sabe que solo podrá generar su última inquietud desde su cerebro orgánico. Ya percibe que el implante está redistribuyendo la carga eléctrico-neuronal de su cerebro a su rango cyborg de análisis… Sus últimos pensamientos, lo sabe, desaparecerán por no haber podido generar la actividad eléctrica necesaria que requiere la sinapsis neuronal orgánica, el implante es un amo y un controlador muy efectivo de la memoria básica humana. Sin embargo emite el impulso para formar en su conciencia el efímero texto subversivo que la raíz humana de su ser añora con cierta nostalgia.

- “"Ja… Demasiado profundo para estas máquinas de porquería”

Y sonríe. Y olvida porqué, inmediatamente.